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INDICE
1.- ¿Qué es el
Síndrome Antifosfolípido?
2.- Señales y
Síntomas
3.- Laboratorio
4.- Diagnóstico
5.- Patologénesis
6.- Tratamiento
¿Qué es el Síndrome Antifosfolípido?
El síndrome antifosfolípido (o síndrome de
anticuerpos antifosfolípidos, SAAF) es un trastorno de la
coagulación que ocasiona trombosis en venas y arterias, así como
contratiempos recurrentes. Se debe a la producción autoinmune de
anticuerpos contra las membranas de las células. También se le
conoce como el síndrome de Hughes por el reumatólogo Dr. Graham R.V.
Hughes (Hospital St. Thomas, Londres, Reino Unido) quien ahora
trabaja en el tratamiento de Lupus y el Síndrome de Hughes en el
London Lupus Centre.
Una forma muy rara es el síndrome antifosfolípido catastrófico,
cuando la función de los órganos se deteriora y termina. Tiene un
alto índice de mortalidad.
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Señales y síntomas
La presencia de anticuerpos antifosfolípidos (AAFs) es indicativa de
trombosis (arterias o venas) y contratiempos recurrentes (especialmente
durante el segundo trimestre, pero con frecuencia antes). Otros
descubrimientos comunes, aún sin ser parte de la clasificación, son la
trombocitopenia (bajo conteo de plaquetas) y livedo reticularis (un
trastorno de la piel). Muchos pacientes reportan dolores de cabeza y
migrañas.
Los AAFs están presentes en la sangre dentro del contexto de una serie de
enfermedades, más notoriamente en el lupus eritematoso sistémico (LES). Sólo
se puede hablar del síndrome antifosfolípido cuando no hay síntoma alguno de
una de estas enfermedades (por ejemplo, artritis que indica LES). Muy pocos
pacientes con el síndrome pasan a desarrollar el LES.
El síndrome de Hughes también puede imitar a la esclerosis múltiple y se
estima que el 10% de estos pacientes fueron mal diagnosticados. Dado que el
Síndrome Hughes no siempre produce anormalidades ponderadas T2, es probable
que algunos pacientes ya diagnosticados con el trastorno de
histeria/conversión puedan, de hecho, tener el Síndrome de Hughes. La
fundación del Síndrome Hughes ya fue alertada de esta posibilidad y al
presente está revisando los índices de diagnósticos errados.
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Laboratorio
El diagnóstico con frecuencia se contempla en casos de trombofilia
(trombosis recurrente) o contratiempos recurrentes. Los exámenes que se
realizan con frecuencia al mismo tiempo son conteo sanguíneo total, estudios
de encimas del hígado y estudios de la función renal.
Los exámenes de trombofilia pueden constar de:
• Estudios de análisis de coagulación: APTT, PT Y TT.
• Más estudios para la variante Leiden Factor V y la mutación de
protrombina, niveles del Factor VIII, mutación MTHFR.
• Niveles de la proteína C, proteína S libre y total, Factor VIII,
antitrombina, plasminogen, activador de tejido plasminogen (TPA) y el
inhibidor-1 de activador de plasminogen (PAI-1).
Las pruebas para detectar el síndrome antifosfolípido se realizan en el
laboratorio utilizando un mínimo de dos pruebas de coagulación sensibles a
fosfolípidos. En un análisis inicial, tradicionalmente, el paciente
resultará con un APTT prolongado que no se corrige al mezclarlo en una
proporción de 80 a 20 con plasma humano normal (las mezclas 50:50 con plasma
normal son insensibles a todos los niveles de anticuerpos, excepto los más
elevados). Las principales pruebas utilizadas para la detección del
anticoagulante de lupus son el APTT (más la mezcla 80:20), el tiempo de
dilución del veneno de víbora de Russell (DRVVT), el tiempo de coagulación
de kaolín (KCT) o bien el tiempo de dilución de tromboplastina (TDT/DTT).
Puede detectarse un anticuerpo más utilizando una prueba inmunológica de
ensayo inmunosorbente enlazado a encimas (ELISA), que detecta la presencia
de anticuerpos anticardiolipinos.
El bajo conteo de plaquetas y un resultado positivo en los anticuerpos
contra la glicoproteína B2 o la fosfotidilserina también puede observarse en
un diagnóstico positivo.
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Diagnóstico
El diagnóstico se hace en caso de un evento clínico (trombosis o
contratiempo recurrente después de las 10 semanas de gestación) y pruebas
positivas repetidas del anticoagulante de lupus y (o) anticuerpos
anticardiolipinos, tomadas de 6 a 8 semanas una de otra. Se repiten las
pruebas de ser necesario debido a la presencia natural de altos niveles de
anticuerpos antifosfolípidos temporales después de tener una infección e
inflamación. Otros anticuerpos, aún cuando intervienen, todavía no se
consideran relevantes para el diagnóstico.
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Patologénesis
El síndrome antifosfolípido es una enfermedad autoinmune, en que los
anticuerpos reaccionan contra los fosfolípidos aniónicos en las membranas de
las células. Siendo una enfermedad autoinmune, es más común en las mujeres
que en los hombres. Se desconoce la causa exacta, pero es evidente la
activación del sistema de coagulación.
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Tratamiento
Con frecuencia, el tratamiento de esta enfermedad incluye administrar
aspirina para inhibir la activación de plaquetas, y (o) la warfarina como
anticoagulante. La meta del tratamiento profiláctico es mantener el INR del
paciente entre 2.0 y 3.0. Por lo regular, no se recomienda en pacientes que
no han tenido ningún síntoma de trombosis. Durante el
embarazo, se utiliza heparina en lugar de warfarina debido a la
teratogenicidad de la warfarina.
A las mujeres que han tenido contratiempos recurrentes con frecuencia se les
receta tomar aspirina y empezar tratamiento con heparina (o heparina de bajo
peso molecular) después de no presentarse su período menstrual. Este es el
tratamiento más eficaz hasta el momento.
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manera sustituye las consultas periódicas con su propio médico, cuyas
indicaciones deberá seguir al pie de la letra.
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